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20 jul. 2017

Japón se prepara para armarse hasta los dientes

El Ministerio de Defensa de Japón planea en 2018 aumentar los gastos militares a más de cinco billones de yenes. Se supone que esta suma será la más grande en la historia del país, escribe el medio nipón Nikkei.

Japón se prepara para armarse hasta los dientes

El incremento tendrá lugar en medio del desarrollo del programa nuclear de Corea del Norte, además de la ‘amenaza china’ en el mar de China Meridional, según el rotativo.

Asimismo, Tokio tiene la intención de proceder con el desarrollo de radares de nueva generación, que serán capaces de detectar los novedosos aviones furtivos.

Las contramedidas acerca de Pyongyang serán la primera prioridad de Tokio. El presupuesto militar para 2018 se basa en el desarrollo conjunto con EEUU de un sistema antimisiles balísticos. El Ministerio de Defensa de Japón también se enfocará en las investigaciones destinadas para poner en práctica la versión terrestre del sistema Aegis Ashore, lo cual contribuirá al aumento del presupuesto militar, enumera Nikkei.

Asimismo, la capacidad de responder a la activación naval de China requerirá costes adicionales, apunta el medio. De esta manera, las actividades del gigante asiático “generaron la necesidad de prevenir ataques a las islas periféricas” y “tener la capacidad de devolverlas bajo control”. Por lo tanto, el Ministerio de Defensa planea crear un grupo de respuesta rápida para llevar a cabo misiones en islas remotas.

En cuanto a la principal fuerza de combate de Japón —sus buques de patrulla—, está programado adoptar dos novedosas naves con la función de búsqueda y neutralización de minas.

Nikkei indica que los gastos de defensa de Japón siempre se habían mantenido dentro del 1% del PIB del país. No obstante, debido a los recientes cambios en el área de seguridad, algunos expertos sugieren que ya superaron el límite del 1%.

Fuente: Sputnik

China da ultimátum a India por su intrusión militar en fronteras

El Gobierno chino urge a la India a que retire lo antes posible sus tropas de la región en disputa en las fronteras, donde está ampliando su infraestructura.

China da ultimátum a India por su intrusión militar en fronteras

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lu Kang, llamó el martes a las autoridades indias a evitar una escalada de la tensión en la zona y no usar su intrusión militar “en territorio chino” como una “herramienta política” para alcanzar ciertos propósitos políticos.

“La intrusión de tropas fronterizas indias ha llamado la atención de la comunidad internacional. Algunos diplomáticos extranjeros destinados en China han dicho que el incidente es ‘chocante’ y ‘difícil de entender’ y han pedido a China que lo verificase”, señaló el diplomático en una conferencia de prensa.

En respuesta a esta demanda y para esclarecer el asunto, el portavoz chino adujo que “la esencia del incidente es clara” y que las tropas indias cruzaron la frontera mutuamente reconocida en el sector de Sikkim.

La crítica de China se produce en momentos en que La India está ampliando la infraestructura y la construcción de carreteras a lo largo de la frontera común.

El viceministro indio del Interior, Kiren Rijiju, en su informe al Parlamento nacional reconoció ayer martes que setenta y tres proyectos de construcción de carreteras están en marcha a lo largo de la frontera de Indochina, incluyendo tramos en Sikkim, y que treinta de estos caminos han sido completados.

Expertos aseguran que La India está desarrollando su infraestructura en los estados limítrofes del noreste ya que China ha construido caminos a lo largo de sus áreas fronterizas. “De hecho, en vista del enfrentamiento, el Gobierno indio está acelerando sus proyectos de infraestructura a lo largo de La India. Frontera que servirá como elemento de disuasión y en momentos de necesidad, La India puede enviar fuerzas adicionales rápidamente”, opina el experto estratégico Uday Bhaskar.

China y La India comparten una frontera de 4500 kilómetros que fue motivo de numerosos encontronazos diplomáticos y militares, el más grave fue una breve guerra en octubre de 1962, a más de cuatro mil metros en la cordillera del Himalaya.

Pekín reclama el montañoso estado de Arunachal Pradesh en el extremo nororiental de La India, que llama Tíbet del Sur. Por su parte, Nueva Delhi exige el valle Shaksgam y la zona conocida como Aksai Chin al estimar que forman parte de la histórica región de Cachemira.

Fuente: HispanTV
17 jul. 2017

Israel se opone a tregua en Siria pactada por Rusia y EEUU

Israel rechaza la tregua en Siria recién negociada por Moscú y Washington, así expresa su oposición a un movimiento importante entre Rusia y EE.UU.

Israel se opone a tregua en Siria pactada por Rusia y EEUU

El primer ministro del régimen de Israel, Benyamin Netanyahu, en unas declaraciones hechas el domingo a los periodistas —luego de haberse reunido con el presidente francés, Emmanuel Macron— se opuso al acuerdo del cese al fuego en Siria, alcanzado por Rusia, EE.UU. y Jordania.

Se trata de un acuerdo entre los presidentes ruso y estadounidense, Vladimir Putin y Donald Trump, en su primera reunión celebrada a principios de julio al margen de la cumbre del Grupo de los 20 (G20) en Hamburgo, Alemania. 

Paralelamente al encuentro de Trump y Putin, además se habían reunido expertos de Rusia, EE.UU. y Jordania en Amán (capital jordana) para firmar un memorando sobre la creación de una zona de desescalada en las regiones de Daraa, Al-Quneitra y Al-Sweida (suroeste de Siria), en la que regirá el alto el fuego.

Según recoge el diario israelí Haaretz, Netanyahu justificó su oposición al referido acuerdo, afirmando que “no permitirá a los iraníes extender su presencia en la región”, así que mantuvo la noche del domingo una conversación telefónica con el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, para expresar su profunda inquietud y anunció que mantendrá pronto otra con Putin.

Haaretz de igual modo citó a un alto funcionario israelí, quien bajo condición de anonimato tachó el acuerdo de “muy malo” y contra los intereses de la seguridad del régimen, y dijo que “está creando una realidad inquietante” en el sur de Siria.

Cabe recordar que Israel también estaba en desacuerdo con otro acuerdo —fracasado posteriormente— sobre la tregua en Siria, alcanzado entre Moscú y Washington en septiembre de 2016, por temores de que el pacto podría convertir a Siria en un campamento de los adversarios de Israel, es decir Irán, y el Movimiento de la Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá).

Fuente: hispantv

Estudio: Incluso un ataque atómico limitado podría causar un otoño nuclear a nivel mundial

Estudio: Incluso un ataque atómico limitado podría causar un otoño nuclear a nivel mundial

Investigadores calcularon cuántas bombas nucleares serían suficientes para provocar ese fenómeno.

Un nuevo estudio, llevado a cabo por Adam Liska y sus colegas de la Universidad de Nebraska, ha puesto de relieve los riesgos de la estrategia que permite la realización de ataques atómicos limitados, alarmando sobre que los mismos podrían tener consecuencias desastrosas para el medioambiente en todo el planeta.

El equipo estableció que los ataques nucleares limitados podrían causar el fenómeno conocido como otoño o sequía nuclear, una versión a escala menor de un invierno nuclear. 

En su trabajo, los investigadores analizaron los datos disponibles públicamente sobre 19 tipos de armas en manos de grandes potencias nucleares: EE.UU., Rusia, China, Reino Unido y Francia.

A partir de ese análisis, los científicos calcularon cuántas bombas en cada categoría de potencia serían suficientes para causar un otoño nuclear. En este sentido, los científicos concluyeron que el fenómeno podría ser desencadenado por 5 bombas nucleares convencionales e incluso probablemente por tan solo 1.

De acuerdo con los autores de la investigación, las armas capaces de desencadenar ese fenómeno incluyen ojivas nucleares colocadas encima de bombas lanzadas por aire, misiles balísticos intercontinentales y misiles terrestres.

Un estudio anterior que se centró en las armas nucleares relativamente pequeñas, según señala el medio, mostró que un ataque nuclear contra una gran ciudad como Los Ángeles sería suficiente para generar un otoño nuclear a escala mundial. La explosión y los incendios resultarían en 5,5 millones de toneladas de cenizas y hollín enviados a la estratósfera. Esto limitaría temporalmente la luz solar, y disminuiría las temperaturas y las precipitaciones en todo el mundo. En algunas partes, la lluvia disminuiría en casi un 80 %.

Fuente: RT

"Exagente de la CIA: La Torre 7 del WTC la demolimos nosotros"

Persisten las dudas sobre lo ocurrido en Nueva York el 11 de septiembre de 2001, con la publicación en EE.UU. de supuestas confesiones de un exagente de la CIA.

"Exagente de la CIA: La Torre 7 del WTC la demolimos nosotros"

“Fue una demolición controlada con explosivos típica. Usamos materiales compuestos con nanotermita de calidad extra para uso militar. Lo difícil era meter en el edificio miles de kilos de explosivos, mechas y sistemas de encendido sin provocar inquietud”, explica un testigo citado el jueves por el portal Your News Wire.

La página afirma que Malcom Howard, de 79 años de edad, fue agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, en inglés) durante 36 años y en la actualidad ha sido dado de alta de un hospital de Nueva Jersey (noreste de EE.UU.), tras lo cual se habría decidido a confesar su participación en el atentado de bandera falsa que sirvió de justificación a las invasiones por EE.UU. de Afganistán, semanas después, y de Irak, en 2003.

La Torre 7 que se derrumbó el 11-S lo hizo unas 7 horas después de caer a su vez las Torres 2 y 1 (Sur y Norte), en apariencia por el impacto en ellas dos de sendos aviones civiles secuestrados, según el FBI (Buró Federal de Investigaciones, en inglés), por 15 terroristas de Arabia Saudí y 4 de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Egipto y El Líbano de la banda takfirí Al-Qaeda.

De acuerdo con el relato de Howard, su equipo (de cuatro hombres) tenía asignada la tarea de demoler la Torre 7 camuflando el hecho de que se trataba de una demolición, algo que les facilitó la situación, según él, de que “prácticamente todas y cada una de las oficinas de la Torre 7 estaban alquiladas por la CIA, el Servicio Secreto o el Ejército”.

Fue una demolición controlada con explosivos típica. Usamos materiales compuestos con nanotermita de calidad extra para uso militar. Lo difícil era meter en el edificio miles de kilos de explosivos, mechas y sistemas de encendido sin provocar inquietud”, explica un testigo citado por el portal Your News Wire.

Tras la acción de los explosivos, los restos del edificio, de 47 plantas, fueron derribados por el servicio de bomberos sin que nadie resultara dañado, lo que celebraron los agentes, preocupados aun así por que todo hubiera salido “demasiado redondo”, pudiendo levantar sospechas, en particular después de que la cadena paraestatal británica BBC diera la noticiadel derrumbe de la Torre 7 veintitrés minutos antes de que ocurriera.

Ese mismo día, de hecho, apuntó ya que en la caída de las torres debían haber sido empleados explosivos el actual presidente de EE.UU., Donald Trump, entonces constructor con décadas de experiencia con torres de gran altura en la misma Nueva York (noreste).

El autor de las confesiones dice haber aceptado entonces participar en la demolición y haber permanecido en silencio porque, “cuando eres un patriota, no pones en cuestión los motivos de la CIA ni de la Casa Blanca. Asumes que el propósito global obedece a un bien superior”. 

Fuente: hispantv
11 jul. 2017

Artículo: Se ve en Siria los preliminares de una guerra entre Rusia y EEUU


Ante el 76 aniversario de la invasión alemana de la Unión Soviética, cabe ver actualmente en la guerra de Siria los preliminares de una posible futura guerra entre Rusia y EE.UU.

Ante el 76 aniversario del comienzo de Operación Barbarroja el 22 de junio de 1941, la invasión alemana de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, cabe ver actualmente en la guerra de Siria los preliminares de una posible futura guerra entre Rusia y los Estados Unidos de América que se podría evitar de Moscú actuar con mayor determinación en responder de manera proporcional al uso ilegal de la fuerza militar por parte de EE.UU. en Siria.

EE.UU. desde el otoño de 2001 y bajo las presidencias de George W. Bush, de Barack Obama y del recientemente elegido Donald Trump ha estado interviniendo militarmente en Asia, en sus regiones de Asia Meridional y Asia Occidental o Cercano Oriente, y en África del Norte de manera hegemónica, alterando en la mayor parte de los casos el orden político establecido y violando la soberanía de Estados reconocidos internacionalmente, o alargando y expandiendo conflictos internos a países vecinos, como la extensión de la guerra en Siria a Irak. Así, EE.UU. ha estado actuando como un agresor en búsqueda de alterar según sus intereses, y sobre todo de acuerdo a los intereses judíos israelíes de Tel Aviv, el orden político, económico, social - e inclusive apoyando la fragmentación de la integridad territorial en el caso de los países árabes - de Estados como Irak, Libia, Siria y Afganistán.

Las agresiones militares americanas en estos países en pos de objetivos estratégicos y geopolíticos, según los intereses de Tel Aviv (destrucción o debilitamiento de sus históricos enemigos Irak, Libia y Siria) y de Washington (obtención de bases en Irak y Afganistán para amenazar a Irán, a Rusia, y a la China en el caso afgano, acceso a los recursos minerales en los países invadidos o agredidos, además del sospechado probable estímulo a la producción de opio afgana y del control del tráfico de heroína de Afganistán a Occidente), hacen de EE.UU. y de sus gobiernos desde el año 2001 hasta el presente una amenaza a la paz, estabilidad y seguridad internacional, como lo fue la amenaza de la Alemania del III Reich de Adolfo Hitler a fines de la década de los 30 del siglo XX.

Los planes originales americanos, concebidos y apoyados por estadounidenses vinculados al Partido Republicano, tanto judíos como “gentiles”, que aparentemente tomaron los intereses de Israel primero en menoscabo de los de EE.UU., pretendían inicialmente en 1991, en palabras atribuidas a Paul Wolfowitz, invadir y derrocar los gobiernos de Irak, Siria e Irán, y después a partir de 2001 con la aprobación del régimen del Presidente George W. Bush, invadir y eliminar en cinco años los gobiernos de siete países: Irak, Siria, Líbano, Libia, Sudán, Somalia e Irán. Número de países solo superado por el número de países europeos invadidos por la Alemania de Hitler, habiendo ya sido derrocado los gobiernos de dos de los países de la lista, Irak y Libia, afanándose aún EE.UU. bajo el nuevo Presidente Trump – siguiendo la labor iniciada por el régimen de Obama, probablemente según planes del régimen de George W. Bush - en destruir al tercer país de los siete, Siria. Es de esperar que de caer el Estado Siria, le seguirían Líbano e Irán como blancos de la agresión terrorista y/o militar americana y de sus aliados, pasando por la partición de Irak.           

La agresión de EE.UU. – y las desestabilizaciones resultantes - en casi 16 años, desde los atentados terroristas atribuidos por la red internacional terrorista radical sunita Al Qaeda del 11 de septiembre de 2001, se ha manifestado en las invasiones americanas de Afganistán en 2001 y de Irak en 2003, en el terrorismo y la insurgencia radical sunita desatada en Pakistán por la intervención militar estadounidense, en la intervención militar predominantemente aérea y de misiles de EE.UU. y de sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Libia en 2011, y en la intervención clandestina de EE.UU. y de una coalición de sus aliados en Siria para desestabilizarla a partir de 2011 y hasta el presente.

La intervención de EE.UU. en Siria incluye el patrocinio norteamericano y de sus aliados de grupos terroristas radicales sunitas en Siria e Irak, para provocar el derrocamiento del Estado Sirio, de su destrucción como Estado viable y su fragmentación territorial, y el retorno de fuerzas y bases americanas a Irak. En particular, las recientes invasiones americanas y de sus aliados de territorio sirio, y sus intervenciones militares directas en la Guerra de Siria a favor de grupos terroristas radicales sunitas e insurgentes kurdos, tienen el objetivo de fragmentar a Siria y destruirla como Estado, en beneficio del Estado Judío de Israel y en perjuicio de los intereses de seguridad nacional, estratégicos y geopolíticos de Rusia.

Basándose en el pensamiento teórico estratégico y geopolítico del Almirante Raoul Castex, se puede considerar a EE.UU. a partir del comienzo del siglo XXI en un perturbador continental de Asia, en el Cercano Oriente (Irak y Siria) y Asia Meridional (Afganistán y Pakistán), y en el Norte de África en Libia.    

Ejemplos de la historia de perturbadores continentales han sido Alejandro Magno de Macedonia, Atila rey de los hunos, Gengis Kan de Mongolia y sus sucesores del siglo XIII, el turco-mongol Tamerlán o el Sultán Solimán el Magnífico del Imperio Otomano. Correctamente Castex nombra como perturbadores continentales a la Francia del Rey Luis XIV y del Emperador Napoleón Bonaparte, a la Alemania de Adolfo Hitler y a la Unión Soviética durante la Guerra Fría del siglo XX.

En todo caso se equivocó Castex, muy probablemente impedido por sus prejuicios nacionalistas franceses, al decir que Carlos V y Felipe II fueron perturbadores continentales. Todo lo contrario, Carlos V de Alemania – y a la vez Carlos I de España -defendió sus dominios europeos obtenidos por herencia de los repetidos ataques franceses realizados para conquistarlos. Francia, bajo los reinados de Carlos VIII y Luis XII a fines del siglo XV y comienzos del XVI, continuando con Francisco I, Enrique II y Enrique IV a lo largo del siglo XVI, fue la perturbadora continental por pretender arbitrariamente expandir sus fronteras y obtener una influencia hegemónica europea a costa de sus vecinos. Felipe II defendió el statu quo de sus dominios heredados y su religión de los ataques de diversos enemigos, siendo en su tiempo perturbador continental aparte de Francia y del Imperio Otomano la Inglaterra de Isabel I, quien apoyó a los enemigos de Felipe II en Europa y atacó con expediciones marítimas las colonias españolas de ultramar, no solo como es de esperar después de que la guerra estallase entre España e Inglaterra en 1585 pero antes en los precedentes tiempos de paz con ataques piráticos, que fue una importante razón que provocó dicha contienda.

En cuanto a la opinión de Castex de considerar al Emperador Guillermo II de Alemania como perturbador continental, el almirante francés también se dejó cegar por su prejuicio nacionalista francés, ya que Alemania se vio amenazada por el plan de Francia y su aliada la Rusia zarista de atacar a Alemania en dos frentes, los franceses por obtener la revancha en una nueva guerra victoriosa tras su derrota en la Guerra Franco-Prusiana, y los rusos por su interés paneslavista de intervenir en los Balcanes a favor de su aliada Serbia como también de anexar territorios de población eslava pertenecientes a Austria-Hungría, como la polaco-ucraniana región de Galicia, perteneciente a Austria dentro de Austria-Hungría. Los perturbadores continentales eran Serbia, el Imperio Ruso y Francia por su interés de obtener territorios a costa de la desmembración de Austria-Hungría y de regiones alemanas. En cambio, en 1914 Alemania y Austria-Hungría defendían en Europa el statu-quo y no deseaban perturbarlo, mientras que la III República Francesa y el Imperio Ruso zarista querían perturbar el statu quo para imponer un nuevo balance de poder europeo según su conveniencia.        

Se podría decir que EE.UU. ha sido originalmente un perturbador continental en América, inicialmente contra las tribus indias americanas con las que EE.UU. había firmado tratados, violados una y otra vez por Washington y sus colonos, contra México en la Guerra de Texas y la Guerra de México y Estados Unidos de 1846 a 1848, contra los estados norteamericanos del Sur declarados independientes en los Estados Confederados de América, invadidos y sometidos por los EE.UU. en su llamada Guerra Civil de 1861-1865, en la Guerra Hispano Americana de 1898 contra España, en la intervención americana en Panamá contra Colombia en 1903 y las llamadas “guerras bananeras” con intervenciones militares americanas en México, Cuba, República Dominicana, Haití, Nicaragua y Honduras durante el primer tercio del siglo XX.     

Rusia no ha respondido con fuerza al uso norteamericano de la misma en una serie de actos de agresión americana contra Siria, para defenderla de la agresión de los estadounidenses. Los actos de agresión de EE.UU. contra Siria han incluido la intervención ilegal de fuerzas americanas en el norte de Siria al norte del Río Éufrates, la intervención militar americana y de sus aliados en el sureste sirio en la frontera de Siria con Jordania e Irak, la ilegal e impune actividad militar aérea de EE.UU. y de sus aliados en espacio aéreo sirio so pretexto de combatir al grupo terrorista Daesh, los ataques de los aviones americanos a fuerzas sirias y de sus aliados que tratan de restablecer control sobre su territorio, el derribo por la aviación americana de un cazabombardero Su-22 sirio tripulado que volaba en espacio aéreo sirio para combatir a unidades ilegales armadas por EE.UU., y el impune ataque con misiles crucero lanzados por destructores de misiles teledirigidos del U.S. Navy contra la base aérea siria de Ash Shairat el pasado 7 de abril. 

Rusia está tratando de evitar la guerra con EE.UU. en Siria y como un Estado responsable y civilizado – lo que EE.UU. y sus aliados cómplices no son, al apoyar al terrorismo radical sunita en Siria, Irak y Libia y así provocar las tragedias humanitarias en esos países y la exportación de la amenaza terrorista a nivel global - trata de resolver el conflicto sirio por la vía diplomática. Empero, hasta hace unos días y tras los actos de agresión que EE.UU. ha cometido directamente contra Siria con total impunidad, la impresión que ha habido es que EE.UU. le perdió el respeto a Rusia y a sus legítimos intereses nacionales en Siria.

La aparente inacción rusa ante los actos de agresión estadounidenses contra las fuerzas sirias ha dado la impresión de que Moscú ha perdido su credibilidad ante Washington, en cuanto a la voluntad del Kremlin de oponerse a la agresión americana en Siria de manera proporcional y por medio del uso de su poderío militar. De manera similar, en 1936 la inacción militar de Francia para impedir que el Ejército Alemán ocupara la región alemana de la Renania, remilitarizándola , contribuyó a la impunidad de los posteriores actos de expansión territorial alemana, culminando en la invasión de Polonia en septiembre de 1939 y el comienzo de la II Guerra Mundial. En este sentido, una reciente advertencia rusa a EE.UU. parece ser que será desafiada e ignorada por Washington en Siria una vez más.

Por Lajos Szaszdi Leon-Borja para HispanTv

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